La vida en un segundo.
Estaba mirando la pantalla del ordenador, sin ver nada, cuando Belén llamó a la puerta: -Raúl, abre, tenemos que hablar. Me han contado lo que ha pasado en la empresa. Bien, había llegado el momento. Ya no era algo que privado, algo que sólo me había pasado a mí. Incluso se me había pasado por la cabeza, que si nadie más lo sabía , desaparecería. Todo habría sido un sueño. Una mala pesadilla. Esto no me estaba pasando. Esta ya no era mi vida. Todavía me acuerdo de cuando llegué a Alemania a estudiar el último año de Erasmus. La vida me abría el mundo y yo me lo bebía todo sin respirar. Tenía todo que aprender. Tenía todo que vivir. Y yo estaba dispuesto a todo. Sin miedo. Alemania fue la mejor época de mi vida. Allí aprendí a tomar mis propias decisiones sin apoyarme en nadie. Hasta entonces, siempre que decidía algo sabía que tenía a mis familia, a mis amigos, a todo el mundo detrás para sujetarme. Pero cuando llegué allí, me encontré con la libertad de elegir y de equivocarme. ...