Evolución comercial en la industria del software.
Aunque hay quien considera a la industria del software una industria nueva e incipiente. La verdad es que ya es una industria madura y con un cierto recorrido en los sistemas comerciales.
No hay nada más que ver las empresas que cotizan en bolsa, o las empresas más importantes de cada país. No es raro encontrar empresas de software y de consultoría de software entre ellas.
Una de las pruebas de su madurez la tenemos si vemos cómo históricamente ha evolucionado desde su nacimiento, allá por 1970. Desde aquellas fechas, y centrándonos sólo en la industria del software, podemos ver claramente tres etapas muy claras, en su evolución como elemento industrial.
Código Integrado
Primero, el software se consideró parte de la máquina, del hardware, dentro del cual funcionaba.
Cuando un fabricante de ordenadores vendía su producto, incluía , como parte de él todo el software que la empresa fuese a necesitar. No existía software estándar, sino que se creaba a la medida del cliente.
Cuando el cliente cambiaba de marca, o incluso de modelo, los programas que estaba utilizando no servía, y había que “reprogramar” todo en el nuevo sistema.
La industria del software estaba en manos de los fabricantes de ordenadores.
Código Cerrado
Segundo, el software se independiza de la máquina y toma entidad independiente. El software pasa a ser un producto que puede instalarse con independencia de la máquina. Es la empresa que lo crea la que decide dónde y cómo puede el usuario instalarlo.
El cliente puede cambiar de ordenador, pero es el dueño del software el que decide si el cliente tiene que pagar por el cambio o por la ampliación. El cliente puede añadir más usuarios, pero la utilización de más usuarios repercutirá en el coste de producto.
Si la empresa propietaria del software cierra, o simplemente decide “discontinuar” una versión y crear una versión nueva, el cliente no tendrá más remedio que cambiar, le venga bien o no. El mantenimiento y las modificaciones a dicho software sólo está manos del propietario del software. Ni el cliente, ni ningún profesional del software puede realizar esas tareas.
Si el propietario del software decide que no se haga una adaptación, el cliente no tendrá ninguna opción a tener esa adaptación.
Código Abierto
Tercero, el software se hace independiente del fabricante que lo ha creado. El usuario puede instalarlo donde quiera y el creador del software no pone ningún tipo de control. El software está en manos del usuario por lo que puede encargar cualquier modificación o adaptación a su negocio que quiera.
No existe la figura de propietario de software. El código de la aplicación se considera abierto, para que los clientes y los profesionales de software puedan adaptarlo y hacer todas las modificaciones que se consideren necesarias para su correcto funcionamiento.
El cliente puede ampliar usuarios, cambiar de sistema, y encargar modificaciones y el mantenimiento de la aplicación a terceros. El cliente paga por los servicios que se le prestan.
Al no existir propietario, el producto se adapta a las necesidades del cliente, y no a las necesidades del propietario. Al estar difundido el código de la aplicación, no existe el peligro de que se pierda una versión, o que una empresa cierre.
El mercado
Esta evolución es la misma evolución comercial que cualquier otro producto. Hoy mismo estamos inmersos en el cambio entre la segunda y tercer fase económica. Ya nadie se plantea que el software tenga que ser propiedad de la máquina que uno compra, y no de uno mismo. Pero sí nos planteamos el paso del segundo al tercero escalón comercial.
Este planteamiento no deja de ser un argumento que promueven los propietarios de software, ya que siempre ha habido tendencia a conservar lo que nos interesa, y calumniar la innovación. Sólo tenemos que fijarnos en un detalle. Los mismo propietarios de código cerrado, utilizan para crear sus productos código abierto. Todos hemos oido como alaban las excelencias de “Java”, bases de datos como “MySQL” o “PostgreSQL”, servidores como “Apache” o “Tomcat”, e incluso entornos de programación, donde se “crean” sus códigos, como “Eclipse”. Todos estos productos son productos de código abierto.
Es curioso cómo para las empresas se hace una campaña de lo “libre” y malo que es el código abierto, pero cómo se utiliza , y de forma muy exhaustiva, este sistema dentro de sus propias empresas.
No nos engañemos. La evolución es imparable. Las empresas que luchan todos los días en el mercado, y tienen que ganar su cuota de mercado día a día, saben que innovar no es sólo tener la herramienta más moderna, es también utilizar los métodos menos costosos con los resultados más rentables. Es alinear todas las herramientas hacia el objetivo de la empresa, no al revés.
¿Compraría usted un coche que tuviese que ir a la fábrica para echar gasolina, que no pudiese llevar a ningún taller independiente y que no hubiese piezas de repuestos en el mercado, que no fuesen las del fabricante?

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